POR FAVOR MANEJA CON PRECAUCION.

Hace cosa de dos o tres meses íbamos con un amigo a almorzar fuera de la ciudad, atrás las féminas y adelante los caballeros, todo iba bien, pero el miedo a la velocidad me invade con intensidad, después de un accidente de tránsito que estuvo a punto de costarme la vida.

En medio de la conversación y al no poder resistir mi “paranoia a la velocidad” expreso sin remedio: ¿y es qué todos los dominicanos manejan así? – era demasiado tarde cuando me percato de que mi observación podía ser molesta para nuestro amigo que conducía (mi intención no era ofender), aparte de ser una extranjera, no quería verme como “criticona”, pero nada, su caballerosidad fue tal que pidió disculpas y aminoro la velocidad, ya tranquila, el grupo hizo los comentarios al respecto, entre risas y verdades.

Manejar en este país, como en muchos es un reto a la valentía de aquellos que respetan las leyes de tránsito, cuando nos vemos enfrentados a los que les da igual poner en peligro a otros.

Este reciente fin de semana, veníamos de pasar unos días en una de las playas del Este, a la altura del rio Chavón, en sentido contrario venía un camión de carga a una velocidad anormal, calculando que estábamos a unos 8 metros por salir del puente, me llama la atención la inestabilidad de dicho vehículo, siempre tengo mi cámara lista por eventualidades que se dan en el camino, al momento de tomarle una fotografía se escucha un sonido fuerte, instintivamente me protejo el rostro, cuando vemos que un artefacto proveniente de este vehículo había salido impelido con tal fuerza, golpeando el parabrisas delantero, de no ser por la calidad de este, nos hubiésemos visto con fragmentos de vidrio y alguno de los ocupantes herido por el objeto que nos “ataco”. Pensé, si dicho artefacto no hubiese dado con el parabrisas sino a una persona, a un peatón, pienso que el cuento sería distinto y triste. Es lamentable ver como estos conductores manipulan de manera tan irresponsable, vehiculos grandes y con carga a veces excesiva, no respetan los límites de velocidad, sobrepasan a los demás, cometiendo una serie de infracciones y poniendo en peligro a otros.

A diario vemos como miles de conductores abarrotan las calles, avenidas, puentes y toda vía de comunicación, la mayoría se considera un “ as del volante”, se piensan que tienen un don especial para conducir, culpando a los demás de los congestionamientos o “tapones” o cualquier otra anormalidad que se suscita en el ambiente, sin embargo, el olvido de las reglas de convivencia social se traslucen en las diversas arterias, donde podemos observar distintas acciones e historias que nos quitan el aliento.

Conducir a velocidad moderada no esta hecho para estos “ases del volante”, sin importar las condiciones de las arterias por donde transita o la cantidad de vehículos o motores que circulan a su alrededor. Menos ceder el paso cuando hay congestionamientos en plenas vías principales, no digamos respetar las luces de los semáforos, que parece tener un código distinto al fin con el cual fueron hechos estos aparatitos extraños, que muchos se quedan mirando y otros se los pasan irrespetando o poniendo en peligro al que viene con derecho de vía, ahí mi accidente, alguien jugando a pasarse las luces en rojo no pensó que habían más personas circulando, me toco la ruleta, un impacto que casi me cuesta la vida después de varias volteretas involuntarias que me hizo dar este “as del volante” circulando por la Núñez de Cáceres en apuestas con sus amiguitos.

Ahora bien, acá surge la controversia, todos nos quejamos por el irrespeto a las leyes de tránsito, pero si algunos las ponemos en práctica, como el de aminorar la velocidad, puedes tener la seguridad que escucharas gratos recordatorios familiares de aquellos que van tras de ti, ya sea conductores de carros públicos en afán de tomar más clientes, o aquellos apurados, o los que simplemente les encanta vocear, si es que no te tocan bocina insistentemente.

Otra de las cosas que vemos es la conservación mínima de los espacios, aquí no hay tres o dos metros sugeridos de distancia entre un vehículo y otro, es increíble las hazañas que se hacen para que estos queden separados apenas con un centímetro y si no te mueves un poco más, ya escuchas los bocinas o los saluditos de los desesperados.
Pero la cosa no termina ahí, los que obviando que las aceras son hechas exclusivamente para los peatones, suben sus yipetas, porque eso es otra cosa, las yipetas te dan tal poder que pueden avasallar al carro más pequeño y si no puedes pasar por un lado, ahí esta ese lienzo abierto destinado para los transeúntes y sirve de atajo para solventar cualquier obstáculo que se presente.

Otra de las cosas que a pesar de las multas impuestas por usar el celular mientras conduces, como si esto fuera poco, hay quienes van escribiendo mensajes en los aparatitos estos, y al mismo tiempo poniendo o cambiando la música y para estar mejor ubicado, hasta maquillarse es otro de los malabares, y luego cuanto alguien le recuerda a su mamacita, surgen los intercambios de epítetos, haciendo tremendo carnaval en las calles ya de por si provistas o contaminadas de ruidos innecesarios.

Peor hay más, cuando vamos a pasar por los peajes en las autopistas, todos, pero todos quieren pasar lo más pronto que se pueda, sin embargo, olvidan que son necesarias las moneditas, de lo contrario tienes que esperar a que alguien te cambie el billetito de mil pesos para variar, mientras ya tienes una fila de autos detrás, no puedes retroceder para irte al carril correspondiente, y se arma el lío, el apuro se queda relegado por no respetar los carteles que dicen “SOLO MONEDAS”. Pero acá el “as del volante no es el único culpable”, ¿para que poner y gastar tanto dinero en carteles, en máquinas, etc. etc.? si en cada salida hay tres personas cambiando monedas, mientras el que esta dentro de la caseta, bien gracias, se mal educa al conductor, luego no hay porque enfadarse o multar, digo yo.

Los accidentes son provocados, los tapones también, estos no ocurren sin una razón, no hay malos conductores, sino conductores irresponsables que por descuido no se preocupan por observar las leyes de tránsito, menos tener respeto por los derechos y la seguridad de los demás. De nada sirve años de experiencia manejando un vehículo, si no ha adquirido la responsabilidad de conducirlo.

• Ser un conductor responsable es sinónimo de buen juicio, de habilidad y concentración al manejar.
• Ser un buen conductor es tener la responsabilidad de no manejar bajo la influencia de drogas.
• Ser un conductor responsable es no manejar influenciado por malestares como enojo, cansancio, preocupaciones que le distraigan.
• Ser un conductor responsable, es saber respetar a los demás, hacer buen uso del sentido común.
• Ser un conductor responsable, es saber hacer buen uso de las luces intermitentes cuando quieres pasar de un carril al otro, de saber usar los espejos laterales retrovisores para no causar un accidente, saber usar la bocina en casos de extrema necesitad, saber para que sirven los colores del semáforo, respetar al peatón, saber ceder el paso cuando con ello contribuye al descongestionamiento.
• Ser un conductor responsable, es no insultar a los demás, comprender que no todos tienen tu capacidad y paciencia, y que no todos conocen las normas de comportamiento social.
• Ser un conductor responsable es no proferir palabras mal sonantes, a veces llevas niños contigo u otras personas, además, no son necesarias, las sonrisas y la cortesía logran maravillas.

Ya veremos, mientras tanto te deseo un buen momento y te sugiero precaución al manejar, por las dudas al salir de casa siempre me encomiendo a mi ángel protector.

Ese mismo día, en la Autopista las Americas se puede captar la torencial lluvia que cayó durante la tarde, haciendo díficil la visibilidad.

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LAS UTAS VERDADES ( con la P rota)
VMárquez © 2007